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lunes, 9 de febrero de 2009

No todo es olvido, no todo es olvido en manos del tiempo

Ésta es la última frase que pronuncia un personaje de No digas que fue un sueño, de Terenci Moix. Una frase que cierra la historia, de un modo tan drástico. He vuelto y volveré a este libro muchas veces, aunque esta vez sea tan sólo para recordar la frase.
Esta vez ha sido en el trabajo, porque me han encomendado hacer una base de datos. Ha sido a mí y a una compañera, por ser los que más idea podemos tener de informática.
Quizás tengan razón a haberlo hecho, pues, en mi caso, yo hice hace muchos años un curso de programación. En él aprendí a hacer bases de datos muchos más complicadas, no sólo en Access, sino también en Visual.
Pero me resulta imposible recordar los pasos a seguir para hacer lo que quiero hacer, pero sí recuerdo perfectamente los formularios que solíamos crear, los controles que había que habilitar e inhabilitar y todo lo necesario para que el "cliente" no pudiera "joder" la base de datos ni el programa.
Me parece bastante curioso que sepa lo que tengo que hacer, pero no cómo hacerlo. Por eso escribí un e-mail pidiendo ayuda a Isabel, una compañera de curso, la única con la que realmente mantengo contaco.
A Isabel la conocí en el curso, que tuvo lugar de octubre de 2002 a junio de 2003. Desde entonces nos hemos visto quizás una vez al año a lo sumo, a pesar de que ella vive en un pueblo muy cercano a Sevilla, viene o ha trabajado en Sevilla y el ir a su pueblo me supondría 15 minutos en el transporte público.
Cada uno tiene su propias cosas que hacer, como suele ser normal en la gente adulta, por lo que los huecos que encontramos para vernos son relativamente escasos.
De todas formas, siempre que hablamos exige su fotografía en este blog, y como lo prometido es deuda, voy a poner esta foto nuestra, de una calurosa tarde del último verano, que, al salir de un trabajo que tenía cerca de mi casa, se vino para acá a tomar salmorejo y esperar a que pasara la calor para dar una vuelta.



Volviendo a la historia de la base de datos, le mandé a Isabel un e-mail, pensando que ella podría ayudarme, pues creía que había mantenido un mayor contacto con las bases de datos. En un principio no se acordaba, pero parece que puede serme de ayuda.

Porque, volviendo ahora a lo que es el olvido, no siempre olvidamos. Y tampoco soy de esas personas que preferirían olvidar situaciones o personas que han ido pasando por su vida. Creo que en ese caso no seríamos la misma persona y, como ocurre en "Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind)", volveríamos a cometer muchos de los "errores" que ya hemos cometido. Porque nunca viene mal saber de dónde venimos e intentar no tropezar dos veces en la misma piedra.
Y, sobre todo, a veces tenemos momentos en los que recordamos los que vivimos. Algunos, cuando se comparten con una persona a la que quisimos, bien como amigo, bien con otra intensidad, se convierten en pequeñas joyas en las que nos gusta reflejarnos mientras sonreímos. Podemos entonces recordar la felicidad que teníamos, disfrutar aún más de la que vivimos y saber con total seguridad que el futuro está ahí, para seguir coleccionando más momentos.
Porque no todo es olvido.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Amigos que se fueron

Este mes de agosto también ha sido de despedida. Un amigo, que llevaba varios años viviendo en Sevilla, ha encontrado trabajo en Madrid. Ya llevaba varios años con ganas de cambiar de ciudad y me alegro que por fin lo haya logrado.
Pero, por otro lado, me sientro triste, por que ya forma parte de esa larga lista de personas que se han ido de Sevilla. En esta lista tengo dos distintas categorías: una está formada por las personas que, aunque su vida los vincule a otros lugares, sé que posiblemente vuelvan a vivir en la misma ciudad o en alguna cercana; y otra la forman las personas que seguramente no vuelvan a estar en una cercanía cotidiana, aunque con muchas sepa que queda el teléfono, internet y las posibles visitas.
La pena viene cuando la intuición me dice que Rad estará en la segunda categoría, y se hará difícil poder tomarnos una cerveza en un bar cercano, para saber de nuestras vidas, recomendarnos música y películas, y, sobre todo, echar unas risas.
Aún así guardo su último regalo en la cabecera de mi cama, una pequeña miniatura de Londres en madera, y sé que siempre estará velando por mí, al menos el recuerdo.


Bueno, en mi nueva costumbre de agregar música a las entradas, en este caso viene que ni pintada otra canción de Amparanoia, pero no encuentro el vídeo correspondiente. Por este motivo pongo la letra (preciosa desde mi punto de vista) y que me la pidan en su próxima visita a casa.

Iluminando

Aquí están, aquí están, iluminando
Aquí están, aquí están, iluminando

Los amigos que se van, se han ido
si eran buenos siempre están contigo

Iluminando, aquí están

Amigos buenos por un momento
o toda la vida
que triste siempre será la despedida.

Cierro los ojos y te veo venir lleno de color
África
cuatro cuerdas, la cumbia y la vida
mexico da la bienvenida

Aquí están, aquí están, sigue sonando
Aquí están, aquí están, sigue sonando

Los amigos que se van, se han ido
si eran buenos siempre están contigo

Iluminando va, iluminando está, iluminando

Abraza sin miedo al amigo
cuando la vida os encuentra
lleva llena la maleta de recuerdos
y la sonrisa puesta
y tu dulzura y tu coraje
no se han ido de viaje

Aquí están, aquí están, iluminando
Aquí están, aquí están, sigue sonando

martes, 10 de junio de 2008

Dos canciones y un poema

Aunque sería más cronológico decir un poema y dos canciones.
Lo primero que recuerdo es leerme el poema "Pequeño vals vienés", aunque para mi gusto no fuera de lo mejor que tiene Lorca en Poeta en Nueva York.
Después, en una de las visitas que hice a Marta en Granada, oí hablar del Omega de Morente con Lagartija Nick; disco donde se fuciona el flamenco con el rock alternativo, con canciones versionadas de Cohen o bien originales con letras de poemas lorquianos. Simplemente me maravilló.
Esta canción, en concreto, recuerdo haberla cantado con Berna, mientras hacía la cena, en mi antiguo piso de Bami. Recuerdo también, haberla cantado en una noche de verano con Cristobal. Haberle grabado el disco, como no, a Eva; que siempre bajaba (ya tiene otras fuentes para buscarse música) de Madrid con ganas de que le pase nueva música.
Entre medias de tanto cante, me dijeron que esta canción, Pequeño vals vienés, era realmente una versión de una canción de Leonard Cohen. Por supuesto que tuvo que escucharla, al principio seguí defendiendo a ultranza la versión, por respetar íntegramente el texto de Lorca. Pero, poco a poco, me doy cuenta que me quedo con las dos.
Por supuesto que la versión original me recuerda a María José, que me la ha puesto en su piso de Bami, de Los Remedios y de Bruselas.





En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.


Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.


Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.


En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.


Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.


¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".


En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.





Now in Vienna there's ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years

There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz ...

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is

lunes, 12 de mayo de 2008

Cierro los ojos y te veo venir lleno de color

Si hay algo de lo que me ha terminado de confirmar lo que ha rodeado a la compra de mi casa ha sido que estoy rodeado de buena gente. No hablo solamente de mi familia, pues sin ellos no estaría viviendo en esa casa ahora mismo; sino también de mis amigos, los que han demostrado serlo de verdad.



Un amigo no está para sacarte las castañas del fuego, aunque en ocasiones llegue a hacerlo; sino más bien para saber que está ahí, para darte su apoyo, escucharte y aconsejarte. A veces ni siquiera puedes hablar con ellos pues la vida los ha mandado lejos, pero sabes que están ahí, iluminándote. Su recuerdo es tan bonito que puedes cerrar los ojos y volver a sentirte tan bien como cuando estabas junto a él/ella.

Si algo me demuestran estos meses de indecisiones y mudanzas es que tengo mucha, mucha suerte; y no solamente por mi familia.

Nota: El título está sacado de "Iluminando" de Amparanoia, canción dedicada a los amigos que se van, pero no se han ido.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Saturday night

Hay noches que pueden resultar extrañamente divertidas y la del sábado pasado (02/02/08) fue una de ellas.
Yo realmente había salido a tomar un café (té realmente) a casa de Rad; pero al final, entre sacar a la perra, dejar a la perra y volver a salir para tomar una cerveza; resultaba más cómodo empalmar.
Así pues, cenamos fuera y esperé a llegara que Pili (para más información sobre ella, consultar:

http://anthonytowers.blogspot.com/2008/01/writing.html

Tras varias copas en varios sitios, Pili y yo nos fuimos a una discoteca, donde empezamos a bailar en una zona por la que parecía que todo el mundo quería estar y/o pasar.
Esa noche descubría, entre otras cosas, que conozco a mucha gente en Sevilla y que salirse de la norma puede suponer una malinterpretación de las personas que te rodean.

La primera cosa extraña que hicimos fue lo siguiente: al estar, como he dicho antes, en un lugar por el que pasaba mucha gente, en un momento determinado nos encontramos separados por dos filas de personas que iban y venían. Entonces Pili, con sus 1'74 cms de estatura sobre unos taconazos, no se le ocurre nada mejor salvo estirar el brazo totalmente hacia arriba y, doblando la muñeca hasta dejar la mano flácida, grita:

-¡Antonio, que te pierdo!

No miré a nuestro alrededor para ver quién se había dado cuenta o no, pero empecé a reírme mientras me acercaba a ella.

Por supuesto, si ya durante esa noche nos habíamos reído bastante, eso nos hizo descojonarnos.

La segunda cosa extraña tiene que ver con la pasta de mis gafas:

En un momento en el que Pili se acercó para contarme una cosilla, al gesticular metió un dedo entre mi cara y las gafas, y éstas salieron volando. Inmediatamente nos agachamos a buscar las gafas. Yo, a pesar del riesgo de: perderlas o encontrarlas rotas con la consiguiente posibilidad de morir atropellado a la vuelta a casa; me tomé la situación con bastante sentido del humor, pues recordé:

en la tienda donde compré las gafas (no voy a dar el nombre, por no hacer más 'publicidades' en mi blog) tenían una lente junto a un martillo, para que el cliente pudiera probar la dureza de tus futuras gafas. Lo que sí me recalcó la chica que me atendió fue aunque las lentes sí eran irrompibles, la montura no lo era (imagino que algunos clientes quisieron demostrar a sus amigos y familiares las maravillosas gafas que se habían comprado)


Mientras buscábamos las gafas pensaba que si me hubiera puesto lentillas todo esto no hubiera sido tan raro. Estabamos cogiendo todo lo largo y negro que había en el suelo, es decir, las pajitas negras que suelen tener en ese local.

- ¡Qué apuro, qué apuro! -no dejaba de repetir Pili.
(Dos sábados antes había sido "¡Qué vergüenza, qué vergüenza!", por otro motivo que no voy a contar).

Las gafas no aparecían. Ya íbamos a ampliar nuestro campo de búsqueda cuando un chico, que había visto cómo salían las gafas volando, me las entregó con una sonrisa. Sólo pude decirle que la próxima semana saldría con lentillas.

Por supuesto, lo que quedó de noche no dejamos de reírnos y de bailar, lo que conllevó que a Pili le dijeran 2 ó 3 personas que pasaron junto a ella que íbamos muy 'calentitos', refiriéndose a que estabamos drogados, vaya, por el simple hecho de que fuéramos los únicos que estaban realmente bailando en la pista de una discoteca de música house. Si era porque a nuestra forma de bailar unimos que no dejábamos de hablar y reíamos, lo que no entiendo es cómo no nos preguntaron por nuestro supuesto camello.

jueves, 31 de enero de 2008

A writing



My friend's name's Pili. She's 27 years old. She studies Statistics at University. She's from Mallorca and has been living in Sevilla for 12 years.

She likes going out with her friends and dancing. She loves reading and listening to music. She doesn´t like Spanish films and Spanish music. She can dance all night but she can't go out without doing housework.

She's tall and thin. She has long dark hair and brown eyes.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Segundo fin de semana de mi cumpleaños

Así que cogí mi mochila y tiré para Córdoba, a seguir celebrando mi cumpleaños. Y es que, si es cierto eso de las fiestas gitanas, hay que aprender de las cosas buenas que tenga cada cultura.

El viernes salí a dar una vuelta, para ver a la gente.

Ya el sábado, al mediodía, nos fuimos a la parcela de mis padres, a comer sardinas y chuletas.














Y el sábado noche, Inma muy amablemente me dejó su casa para hacer una cena y salir luego de marcha. Al final acabamos los dos solos de marcha.










miércoles, 21 de noviembre de 2007

Fotos de mi cumpleaños (primera parte)

Sábado 17 de noviembre, sobre las 9 de la mañana.








Sábado 17 de noviembre, 11 de la noche.








Martes 20 de noviembre, durante la tarde-noche, donde todos mis amigos llegaron a partir de las 7'30, pues el tiempo no acompañaba (alerta naranja por las lluvias, ni más ni menos), tomamos tarta, licor, unos lomitos a modo de pepito (porque había que tener algo fácil de preparar por si alguien se quedaba a cenar, y todo el mundo lo hizo) y un cubatita para después. La verdad que fue una noche de cumpleaños íntima y divertida.











Para ver el resto de las fotos:

http://anthonytowers.spaces.live.com/

viernes, 16 de noviembre de 2007

Todas las fotos

Estoy empezando a poner las fotos en mi espacio, de hotmail. Doy a dirección:

http://anthonytowers.spaces.live.com/

domingo, 7 de octubre de 2007

Ángel

Éste es mi amigo Ángel, del que más de uno recordará su página web, lo conocerá por haberme oído hablar de él o habrá tenido la suerte de conocerlo.
Le llevo tiempo prometiendo que tenía que ponerlo en mi blog haciendo unas de las cosas que mejor sabe hacer: cantar. También se encuentra en youtube, por si alguien quiere visitarlo.
Intentaré en un futuro conseguir imágenes con más calidad y mejor sonido, que al fin y al cabo esto fue en la calle y grabado con un móvil.



lunes, 10 de septiembre de 2007

Sábado noche

Otra movida más,
vente conmigo,
vamos al mundo
donde yo vivo





Me gustaría contar lo que fue éste último sábado para mí.
El día ya prometió ser especial para mí: todo el día metido en casa con dos amigas a las que he echado de menos todo este verano.
Pili llegó el viernes por la noche y se quedó a dormir ya en mitad de una película (aunque yo lo hice a los 10 minutos de haber empezado), tras haber cenado unos salmonetes que llevaban un año esperando a que David de Triana viniera a comérselos (estaban el congelador, que consten). Esa noche prometí no volver a comer salmonetes, al menos en un tiempo, pues acabé aburrido de tantas espinas y el sabor, no sé si por tanto tiempo en el congelador o porque me pasé con el horno, no era nada del otro mundo.
El sábado llama Rosalía para decir que se venía para Sevilla. Pili y yo pensábamos que estaría en la playa con un cretino, pero al final estaba en su casa y quiso darnos con esta más que agradable sorpresa.
¿Y qué se puede hacer un sábado de principios de septiembre en sevilla?
Pues lo que la mayoría de la gente, quedarnos en casa. Nosotros lo aprovechamos para ponernos al día después de un verano donde la comunicación telefónica ha sido escasa para todo lo que teníamos que contarnos, por motivos de los que no voy a hablar por este medio. Así que nos pusimos al día, vimos otra peli y decidimos, aunque ya lo sabíamos desde que Rosalía llamó para decir que venía, irnos de marcha. Ya llevábamos desde la primavera sin salir juntos (si no recuerdo mal, cero que llevábamos abrigo) y, la verdad, que teníamos ganas.
Empezamos la noche de cervezas en la alameda, donde quedé con otros amigos. Ellos decidieron tirar para una de nuestras discotecas habitales y nosotros decidimos probar con una discoteca que me habían comentado dos días antes, el Emporio, que yo pensaba era pija y resultó ser precisamente todo lo contrario, la antítesis para ser exacto.

Empezaré explicando que tengo dos formas de marcha, y ésta pensaba que se parecía a la que más me gusta en lo referente al ambiente: la Alameda. Creo que estoy sufriendo un proceso de alamedización que se puede excusar porque en Sevilla salgo casi siempre por esta zona y en Córdoba siempre salgo por bares parecidos. Así cuando me encuentro con fiesteros cazurros y canis me siento extraño, con ganas de salir corriendo a un bar con gente conocida al menos de vista o al menos en el estilo.
Pero aguanté el tirón, el exorbitante precio de la entrada y el sonido de una música que no terminaba de gustarme. Me tomé mi primer JB con coca-cola (realmente era con pepsi) mientras me dejaba llevar hacia la terraza, a meterme en el ambiente.
En la parte en la que nos pusimos era invisible, hasta el punto que una pareja estuvieron a punto de atravesarme cual Patrick Swayze en Ghost, pero sobretodo por estar rodeados de hombres-lobos que sólo pensaban en saltar a la yugular de mis dos amigas. Y eso que llevaba mi ropa más poppy y llamativa (polo naranja y pantalones de cuadros, aderezado con mis nuevas gafas de pasta). Hasta sentía ganas de cantar una versión de mi canción del verano... y nadie me mira, me mira...

De todos modos la música mejoró y el ambiente también al introducirnos más en la pista de baile, donde la gente estaba algo más preocupada por bailar. La verdad que me di una buena sesión de dancing. Y entonces volvió a mi mente esa frase, la que solamente me sale cuando realmente me lo estoy pasando bien en una noche de marcha porque estoy disfrutando del baile, porque justifica todo lo demás:

Quizás no haya amor, quizás no haya sexo, pero por Dios que habrá baile.

La versión original, que sólo se diferencia en una palabra, es el final de "La boda de mi mejor amigo"... y espero que nadie me critique por nombrar una peli de Julita.
Quizás sea una de las mejores frases que se han podido decir en el cine, al menos para alguien que le guste bailar y salir por la noche para hacerlo, disfrutando con sus amigos.

Como todo lo bueno, acabó terminando aunque quede su recuerdo.

Ya en la puerta éstas querían irse de after, pero me volvió el flash del principio de la noche al ver las caras, ya de día de toda, la gente que me rodeaba; que también pensaban ir de after. Estaba cerca de mi antiguo trabajo, por lo que sabía que mi casa no estaba muy lejos andando. Así que esta vez sí decidí "salir corriendo", eso sí con mi cascos enganchados al móvil.

Para quien me conozco, sabrá que es muy extraño que yo escuche Madonna (es ironía), pero curiosamente esta vez es lo que estaba puesto. Así que dio tiempo de escuchar casi 4 canciones, las cuales disfruté. Voy a enumerarlas, con respectivos comentarios, así quien no esté interesado en seguir leyendo, si es que alguien ha llegado hasta aquí, puede dejarlo, que de todas formas ni me voy a enterar:

Cuando puse el editor de música estaba Bedtime Story, que me venía bien para coger ritmo y no rompía mucho con lo que había escuchado durante la noche; además de estar casi en los brazos de la inconsciencia.
Después fue el subidón de Die Another Day, con la frase de "I'm gonna close my body now", pidiendo a Freud que analice estoy y esas risas que vienen muy bien cuando vuelves a casa algo pedo.
Me salté algunas canciones lentitas hasta llegar a Ray of light... "And I feel like I just got home", que da un buen rollo...
Y la última, ya llegando a casa, fue Skin. Esa canción tiene la historia de una relación (mirar Principio de conservación para entender esta palabra) pasada, cuyo recuerdo ya me hace sonreir. Nos recuerdo en mi piso de Bami, tras "una noche romática", que desembocó en otras muchas, que hicieron mucho más agradables los que yo creía serían mis últimos días en Sevilla por muchos meses y que también me trajeron unos cuantos quebraderos de cabeja, que también recuerdo con una sonrisa. Bueno, a lo que iba, me gustó analizar con esta persona esta canción, ver que nos identificábamos en esos mismos momentos con lo que decía la letra y sentir con todo esto un feeling que sólo se siente de vez en cuando en esta vida. Pero no siempre se puede estar junto a una persona sólo porque nos guste Madonna (espero que no se enfade ningún fan por esta frase).

Ya llegué a casa y me acosté a dormir. Hoy lunes te sientes mucho más relajado después de una noche así, sabes que has vuelto a estar con tus amigos que ahora ves menos como estabas cuando estaban más ahí... Que juntos a ellos no te puede pasar nada malo y que cuando te pasen, vendrá a tu lado para que todo vaya algo mejor.

domingo, 29 de julio de 2007

Fotos del 2007 Amigos

He estado mirando fotos de este año, y he puesto las que he visto mejor. Acepto sugerencias para modificaciones y envío de fotos que no tenga.
Espero que os gusten.