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lunes, 3 de noviembre de 2008

Algunas veces

Algunas veces en la vida conoces a alguien. Entonces puedes estar dispuesto a crear mariposas. Sientes que es el momento para empezar algo, aunque seguramente sepas que no es tan especial como te gustaría, pero estás a la expectativa.
Algunas veces te apetece dejarte llevar por lo que la vida te ofrece, de una forma inconsciente y consciente a la vez, sintiendo más incluso de lo que realmente las circunstancias te hacen sentir.
Y es que algunas veces resulta divertido construir una realidad más allá de lo que la realidad te ofrece, aunque sepas que lo que realmente ocurre está supravalorado.
Y es porque algunas veces necesitamos ese tonteo inocente (si se puede llamar al tonteo inocente), porque necesitamos tontear algunas veces.
Y, además y sobre todo, es porque algunas veces tenemos la esperanza de que lo que pensamos que no podemos llegar a sentir, puede alcanzarnos.


Si tengo que pensar en La Realidad y El Deseo, resulta inevitable acordarse de Luis Cernuda, por eso traslado dos poemas suyos:

NO DECÍA PALABRAS (De Los placeres prohibidos)

No decía palabras,
Acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
Cuya respuesta no existe,
Una hoja cuya rama no existe,
Un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
Remonta por las venas
Hasta abrirse en la piel,
Surtidores de sueño
Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
Una mirada fugaz entre las sombras,
Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
Avido de recibir en sí mismo
Otro cuerpo que sueñe;
Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne;
Iguales en figura, iguales en amor, iguales en
deseo.
Aunque sólo sea una esperanza,
Porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie
sabe.


EL AMOR Y EL AMANTE (de Las nubes)

¿Eres amor? Pasa el fuego,
Cruza con alas el mar,
Despierta a la vida el sueño,
Da hermosura a lo real.

¿Eres tan sólo la sombra?
Cubre con su resplandor
Tu mentira. Haz que la sombra
Venza al fuerte, al puro amor.

sábado, 9 de agosto de 2008

Siento


Esta noche pensaba que no sentía. Te he visto en todo tu esplendor. Brillabas (más que cualquier otro ser a mi alrededor). Y no sentía. O sí. Sentía que no quería volver contigo. Cuando te veía, en los momentos que nos hemos encontrado, sentía impulsos de besarte; sentía que tú eras mi hogar. Pero esta noche no lo he sentido. Era triste, pero cierto.
Y después ha ocurrido lo que tú ya sabes. Ha sido como un portazo que se da y la casa queda temblando. Ha sido el se acabó, ya no hay vuelta a lo que tuvimos. He sentido como si me quitaran una utopía.
No puedo creer que esto realmente esté pasando. Que escriba estas líneas, sintiendo que estoy matando una parte de mí, o una parte de nosotros. Pero creo que es algo que debemos hacer, al menos por mi parte.
Siento (el miedo a no sentir que está rondando últimamente) algo muy fuerte por ti. Sé que te sigo queriendo, pero hoy ya sé (he sentido a lo largo de toda la noche) que ese te quiero no implica ningún deseo de quiero volver contigo, de que te quiera como propiedad ni de que no quiero verte con nadie.
Aunque me sienta raro, creo que tenía que decírtelo.

lunes, 9 de junio de 2008

La carta




Esta será la carta que quizás no debería escribirte, pero que, al menos eso puedo decirlo, no voy a mandarte. Se quedará escrita, por si al emnos tu curiosidad de mí llega a encontrarla.
Hoy te he visto representando todo lo que busco y no encuentro. Era guapo, más de lo que puedo recordar incluso en los momentos en los que estuve enamorado. Representabas esa fragilidad qeu de vez en cuando desprendías cuando estábamos solos tú y yo. Pero ya no eres el mismo. Eres otro, el que quizás ya no pueda alcanzar. Quizás como entonces.
Sigo pensando que no fue nuestro momento, pero que ya nunca vendrá. No me siento con fuerzas para intentar conseguir una derrota (la mía) que ya vi hace años. Quizás tú piensas igual o quizás sólo intentas esa bonita palabra que llaman amistad.
Sólo sé que estabas guapo, que has ido la persona que más he querido y; no sé si te resultará raro, con quien más he congeniado (aunque puedes llamarlo encajar, compenetrarse, reflejarse el uno en el otro...).
Quizás, aunque sepa que no eres perfecto, te pareces demasiado a lo que siempre soñé.

viernes, 25 de enero de 2008

There is not chemistry


En las dos últimas semanas, ahora que he tenido que dejar el gimnasio y no quiero ponerme a estudiar hasta que no termine de arreglarse lo del piso, me estoy dedicando a hacer algo que llevaba años sin hacer: ver toda la tarde la televisión. Lo estoy haciendo gracias a que con el TDT se pueden elegir otros canales y escuchar las series en su idioma original. Así que me estoy dedicando a ver series (la mayoría infantiles) en inglés, para intentar reblandecer el oído.
En una de ellas, la protagonista, una chica de 14 años, le pedía al chico que le gusta que fuera su pareja para uno de los típicos bailes de instituto americano. El chico le comentaba que eran buenos amigos, pero "no había química". La chica aprendía en este episodio que por muchos colorantes que puedas utilizar para cambiar una relación, la química es algo que surge de forma natural y no se puede forzar.

De todos modos por mi cabeza pasaban problemas de química, pero no relacionados con la coloración, sino más bien con la decoloración. Pensaba en la imposibilidad de utilizar conservantes en las relaciones, conservantes que puedan evitar el deterioro del tiempo y la distancia. Y es que tenemos que empezar a pensar que vivimos dentro de una realidad espacio-tiempo (no quiero pensar en la existencia de un mayor número de dimensiones, al menos en las relaciones) que afecta a las fuerzas que nos rodean y afectan.
Me resulta bastante demostrada la afirmación de que cada relación tiene su momento y lugar; pues cuando ya no nos encontramos en ese punto, cuando ha pasado el tiempo y hemos cambiado el entorno, somos otra persona distinta y la química es sólo un recuerdo.

En esos casos, con la química perdida en manos del tiempo, se puede presentir que es "el comienzo de una hermosa amistad".

miércoles, 23 de enero de 2008

Los lazos del instinto


Es lo que yo entiendo que realiza el sexo entre dos personas. No sé dónde he escuchado que el sexo es una forma de conocer gente. E incluso de realizar un tipo de unión que no se puede crear mediante conversaciones o experiencias compartidas.
El sexo es una divertida forma de pasar el tiempo, es algo que nos une a otra persona y nos hace disfrutar.
Pero no es solamente eso. Y no solamente puedes buscar a una persona para realizar el acto.
Puedes tener sexo con una persona a la que quieres, a la que amas, con la que tienes una afinidad o simplemente que te atrae. Y puede ser maravilloso o decepcionante (al fin y al cabo, la famosa caja de bombones de Forrest Gump se puede aplicar a la futura pareja sexual).
Y no solamente tiene importancia el acto en sí, pues acabas teniendo prerrogativas que no alcanzas en las relaciones no sexuales. Una mayor atención telefónica, ayuda en los momentos difíciles, una intimidad diferente, distinta complicidad, coqueteo...
Y todo ello muchas veces con personas que conoces de poco tiempo, o con las que perdiste el contacto y lo recuperas de golpe.

lunes, 7 de enero de 2008

Otro año más


Y vuelvo a escribir, tras unas semanas en que las fiestas me han impedido escribir al no tener un ordenador cerca.
Si tengo que pensar en este fin de año y compararlo con otros anteriores, lo primero que me viene a la mente es que éste es sin duda el que tengo más dudas y mayor inestabilidad emosional de todos.
Tengo dudas sobre dónde voy a vivir en el próximo año. A veces me entra miedo sobre lo que se me puede venir encima en el caso de comprarme definitivamente la casa, una atadura para mi libertad de movimientos hasta la fecha (salidas de copas y tapeo, compra de libros, viajes por Europa...) y una pequeña ancla a la hora de imaginarme viviendo en otra ciudad (que una vez que tienes tu casa, con tu super hipoteca, no te vas a ir a otra ciudad de alquiler).
Y para colmo están los propios bancos que me miran con cara de pirado al ver mi nómina, que por muy fija de funcionario-para-toda-la-vida, es más triste que Falete en Naturhouse (comparación escuchada a Patricia Conde). Vaya, que hacen todo menos hacerte pensar que puedes tirar pa'lante, por muchos apoyos paternos y opciones de ascenso que les expongas.
La cosa está por ver aún. Espero a mañana y a lo queda por venir del mes para poder saber si al final doy el salto y me hago hipotecado, renuncio al gimnasio y a algunas de las salidas que hago al cabo del mes o sigo siendo un alquilado más y me pido la ayuda del gobierno, hasta noviembre (que cumplo los 30).

Sobre mis sentimientos resulta más complicado hablar y más si tenemos en cuenta que a veces te encuentras con personas que parecen darte a entender que tu vida no avanza o no va por el camino que debería.
Sinceramente me resulta extraño comprobar que ya van varias uvas que me como sin tener pareja, lo cual resume bastante bien mi vida sentimental en estos últimos años. A esto se une que he tenido en los últimos años solamente amagos de relaciones y prácticamente nigún rollete de una noche, lo cual me hace plantearme muchas cosas sobre mi persona; en un momento en el que me interesa más la bajada de euribor y si realmente acabará desinflándose la burbuja inmobiliaria. Además de los hechos, si te encuentras con una persona que te mira con cara rara por contarle cosas sobre tus fantasmas, de los que no te preocupas, pero de los que hablas por formar parte de tu vida...
Mi vida personal está tendiendo a la realización de logros personales y al disfrute compartido con mis amigos, a la espera de la persona que me haga volcarme en ella, que llegará cuando sea el momento. Que, reinterpretando a Freud a mi manera, sublimaré el sexo durante el tiempo necesario para cumplir mis objetivos.

Fotografía realizada en el Pergamon Museum.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Esta noche he soñado...


... con un antiguo amor. Nos veíamos, hablábamos y quedábamos para salir por lugares nuevos, los que realmente me apetece conocer.
No había el romanticismo de la vuelta, ni sexo, ni una escena de tú-hiciste.
Todo era tranquilo y yo recaía en la ilusión de que volveríamos a recaer. Pero el sueño se quedaba ahí.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Definición (Volver II)

Si hay algo en lo que me puedo sentir maniático es en mi intento por definir las cosas. Y cuando escribo cosas me refiero a sentimientos y a relaciones.
Me gusta saber si ha sido pareja, rollete, amor (así lo defino cuando el sentimiento no ha llegado a pareja), amistad, amante y largo etcétera, que cada cual llamará de forma diversa.
Y es que últimamente por mi vida están pasando antiguas relaciones que ya se han convertido en fantasmas, en zombies que deambulan por mi mente. Alguno me produce tristeza (léase "Quién escribirá historia..." en este mismo mes), otro amistad y otro incertidumbre. Al final me acabo sintiendo como Michael Jackson en Thriller, un zombie bailando entre mis zombies emocionales.

De todos modos hoy toca hablar del fantasma de la incertidumbre, llamado así al ser producto de una relación pasada que no se definió por dos motivos:
El primero, que ni siquiera aún he logrado, viene de su nulidad para hablar de sentimientos, para afrontarlos y definirlos ante el interesado (yo).



El segundo, ya que en toda relación suele haber, al menos, dos personas, se debe a mi propia definición. Voy a explicarme. Ayer Carrie Bradshaw me dio la frase exacta:
Puede que sea eso: lo único capaz de definir una relación sea otra relación

Lo que quiero decir con este segundo motivo fue simplemente que por mi parte había otra relación que definía ésta. Tenía una puerta abierta de una relación que había acabado sin que yo me diera cuenta del final y que aún anhelaba. Me resultaba difícil, por no decir imposible, no comparar ambas relaciones: ahora tenía atención, serenidad y cariño, que antes había tenido en pequeñas dosis; pero ahora no tenía ganas de decir pareja y antes sí.
Así que tenía ganas de tener una relación de pareja con una persona que no estaba, mientras que con otra mantenía una relación que me daba miedo definirle, porque no quería saber cuál sería su respuesta ni si tendría alguna.

Entonces la relación terminó.
Con el tiempo nos hemos definido como amigos y he pedido que me desvelara si en algún momento había definido una relación que yo no me atreví a definirle.
Ahora este fantasma, tras un tiempo de amistad, quiere pasar a otra entidad corpórea que, por mi parte, seguirá denifiniéndose de la misma forma. No ya porque lo vaya a definir a través de otra relación, sino porque acabaría definiéndolo a través de la que tuvimos. Resulta extraño tener la incertidumbre de no saber qué espera de ti la otra persona, si le haces daño con tu definición no verbalizada o si su comportamiento responde a una definición que va más allá de una palabra.

Quizás con esta relación aprenda que hay cosas que no se pueden definir. O a alguno de los dos nos surja otra relación para definir esta.

martes, 20 de noviembre de 2007

Reflexiones en el día de mi cumpleaños

(que no es lo mismo que Reflexiones tirá en la pista de baile).

Realmente los alrededores del cumpleaños, junto con el periodo fin de año, suelen ser los momentos más propicios para realizar comparaciones sobre tu vida, hacer propósitos que luego no se van a cumplir y caer en un estado de depresión o alegría, en función de cómo hagas tus reflexiones.
Para empezar, éste es mi primer cumpleaños como funcionario, en un puesto de trabajo que me gusta bastante y que me permite, además de ayudar a personas desempleadas, poder, por ejemplo, estar escribiendo estas líneas.
Ya el año pasado estaba contento porque sabía que para estas fechas ya estaría con un trabajito fijo, el que me había currado tras varios años estudiando (a ratos), compaginándolo con un trabajo intermitente; que me obligaba a cambiar mi domicilio entre Sevilla y Córdoba (gracias a mi padre, que tiene paciencia y me ayuda en todas las mudanzas).
Por lo menos ya sé que en los dos próximos años viviré en Sevilla, ahora mismo con Antonio, en su casa, y en un futuro no sé si seguiré aquí.
Por que ya hasta el gobierno, de una forma indirecta, va diciendo que las ayudas de alquiler son para menores de 30 años. Que si llegas a los 30 sin casa propia eres un pardillo que no merece ayuda ni ná.

Me estoy volviendo más exigente respecto a las personas que conozco, pues me gusta rodearme de la gente que realmente me merece la pena, que me puede aportar algo. Muchas veces me río de esta cualidad o defecto que estoy cultivando, pues en el fondo tiene algo de delirios de grandeza propios de un funcionario con plaza recién adquirida. Y es que quiero tener pareja de nuevo, pero no tengo ganas de volver a caer en los mismos errores del pasado; y eso que en aquellos tiempos se trataban de casos en los que la intuición me decía que podría funcionar y que merecía la pena luchar (la verdad es que esto último fue cierto, mereció la pena). Quizás lo que me falla es la intuición, que me hace caer en errores y no me deja conseguir aciertos.

Con los años, además de tener cada vez menos pelo, me estoy volviendo algo más dormilón, pero con más energías. Me gusta cada vez menos la inactividad, por lo que tengo que buscar actividades extralaborales que realizar por las tardes.

En muchos aspectos me siento extraño, un poquito perdido. Y es que parece que tengo que hacer algo en mi vida, pero todavía no sé el qué. Por ahora me dedico a disfrutar y esperar a ver si aparece una señal (del cielo) que me dé alguna pista.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Quién escribirá la historia de lo que puedo haber sido

Siempre que escucho esta canción me acuerdo de ti. Y es que la primera vez que la escuché ya te la ajusté como si fuera un guante.
Hoy vuelvo a evocarla tras volverte a ver y volver a encontrarme con tu frío y mi tibieza. Porque lo que siento no se puede llamar amor, sino más bien un cariño y un recuerdo. Un recuerdo de un tiempo en el que la felicidad era derramada en abundancia y todo tenía la belleza de lo efímero. Soy Adán añorando el paraíso.
Ahora vuelvo a verte y quiero volver a verte. Pero yo me quedo, como ya he dicho antes, en un gesto tibio que creo entiendes y tú, parece, no haces nada para animarme a que cambie la temperatura.

Todavía dudo si tus circunstancias fueron las verdaderas razones de que te fueras sin irte, que me descolocaras y tú acabaras yéndote mientras yo me quedaba. Sigo pensando en el momento que te fuiste, si fui yo quien acabó echándote; si cuando volviste a Sevilla no volviste realmente por que no me habías perdonado.
No sé si has pensado alguna vez en continuar por donde nos quedamos, a pesar de haber cambiado ambos y de que la visión que tenemos el uno del otro pueda estar distorsionada por tanto malentendido.
Ya sabes que las cosas que nunca se dicen suelen ser las más importantes y nosotros no hemos aclarado ni aclararemos nunca lo que realmente pudo pasar. Yo tengo una versión de las cosas que posiblemente pueda chocar con la tuya, pero seguramente no lo compruebe nunca.

Porque en el fondo de todo, si el amor, el deseo o la atracción fueran una persona viva lo que yo siento hacia ti se parecería a un muerto viviente, que lo despiertas de vez en cuando y se dedica a dar un paseo por mi cabeza antes de volver a su tumba. Y si tiene algo de sentido todo lo que estoy escribiendo es simplemente porque me jode mucho pensar que ese muerto posiblemente no pueda resucitar nunca aunque quisiéramos intentarlo, que el paraíso se quede en perdido, que nunca llegue a saber lo que pudo haber sido.

lunes, 8 de octubre de 2007

Leyendo a Proust antes de dormir

Pues siguiendo la línea cool que me ha ido marcando la vida (véase el blog "Una parte de mí") y que se ha visto potenciado en el último año, que para algo reivindico ser un "bohemio con inquietudes"; me he comprado un libro del señor Proust, tras leer no sé dónde que es uno de los escritores más influyentes del siglo XX. No me he comprado "En busca del tiempo perdido", eso no, sino "Los placeres y los días", un libro de relatos cortos que, según comentario del Fnac, se puede considerar la hemana menos de "En busca... ".
Es un libro que se lee bien, aunque a veces hay frases que tienes que leer dos veces, no sé si por la forma de escribir o porque últimamente me dedico a pensar, quizás más de la cuenta.
Y es que no suelo tener tiempo entre semana para descansar, entre las clases de inglés, el gimnasio... y dentro de una semana las oposiciones. Este blog lo tengo abandonado, mi habitación parece una leonera (más de lo normal, si cabe) y sentarme a pensar parece una utopía.
Así que los domingos, después de toda la semana y del sábado de fiesta, eso de estar en la camita o el sofá leyendo es prácticamente una bendición. Y es el momento que empiezo a pensar.
Tengo fantasmas del pasado (fantasmas, pues se tratan de sentimientos ya muertos), que no han querido pasar a mi vida y están ahí ofreciéndome extraños espectros de algo llamado relación. No buscan recuperar algo perdido, ni para recordar las cosas que bellas que tuvimos, ni realizar las cosas que quedaron sin hacer; sino empezar una extraña relación basada únicamente en la confianza.
Mi problema es que no me sale dejarme llevar por esa comodidad. Creo que ya no me conformo con poco. Si he tenido que partirme los cuernos para conseguir el trabajo que quiero no voy ahora a conformarme con la primera opción que se me ponga a la vista.
Sé lo que quiero como relación y lo demás no me sirve. Quiero AMOR con mayúsculas, con "flechas y alas". Y si no llega, al menos conocer a alguien que mínimamente me haga pensar que puedo criar mariposas en mi estómago.

martes, 28 de agosto de 2007

Una parte de mí

Me mantendré
firme en mis convicciones
Reforzaré mis posiciones


La semana pasada la he pasado en casita, agobiado con el calor y con un gimnasio en huelga. Me he dedicado a estudiar inglés, que el tiempo libre hay que emplearlo, en mi caso, en ver películas en versión original y cantar canciones (que se van traduciendo, por supuesto).
Pero no voy hablar de lo que he hecho, sino de porqué lo he hecho. Quiero dejar constancia, como dice el título, de una parte de mí; que obviamente habrán visto ya quien me conoce pero que para mí era, creía, común al resto de los humanos y que en realidad tenemos muy pocos. Y es que soy un empollón.
Yo siempre (me) he reconocido que de pequeño, en el colegio e incluso en el instituto, era un empollón. Sacaba buenas notas, no sé hasta qué punto por mi inteligencia y hasta cuál por mis esfuerzos. Pero era un empollón y lo sabía.
Cuando entré en la carrera, aunque he repetido pocas asignaturas, empecé mi etapa fiestera realmente, por lo que pude redimirme de mis años adolescentes.
Desde entonces he pasado por etapas de mucha fiesta y, desde hace un tiempo, una etapa en la que salgo dos o tres días a la semana.

Y entre la semana pasada y la anterior, mientras hablaba de mis planes de futuro, dos personas a las que he conocido hace poco tiempo me han mirado un poco extrañadas, mientras me afirmaban "te gusta estudiar, ¿no?". Y lo he visto claro, ya sé que me gusta estudiar, eso no lo voy a negar. También reconozco, y eso me ha costado más darme cuenta, que una parte de mí sigue siendo empollona.

Me gusta conocer cosas nuevas que pueden aportarme los libros, la televisión o, ya en esta nueva era, internet. Como diría Boris, hago lo más perra de todo, que es aprender.
Y me gusta que una parte de mí sea así, aunque a veces saque la parte empollona cuando debería tener la divertida o sea la empollona la única que está a la vista.

Acabo de mirar la definición en www.rae.es de empollón/a:
1. adj. despect. Dicho de un estudiante: Que prepara mucho sus lecciones, y se distingue más por la aplicación que por el talento. U. m. c. s.



Precisamente el lunes leí un poema de Neruda que habla de las partes de una persona, lo pongo a continuación y con esto termino.

MUCHOS SOMOS
De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.

Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.

Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.

Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ése soy yo. No tengo arreglo.
Qué debo hacer para escogerme?
Cómo puedo rehabilitarme?

Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.

Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quién soy,
no sé cuántos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.

Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.


Pablo Neruda

domingo, 19 de agosto de 2007

Cabezas

Hoy recuerdo la noche de ayer. Es domingo, tengo resaca y anoche, que temí fuera una noche no muy buena, con fantasmas arrastrando cadenas, fue una noche divertida, en la que vi que estoy rodeado de gente maravillosa.

También recuerdo de anoche una mente que me atrajo hace años, con la que tuve varias conversaciones que me recordaron lo que me maravilló en su momento. Entonces he recordado a esas otras cabezas, cada una con sus cosas buenas y sus cosas malas (como cualquier cosa que venga de la especie humana). Y puedo recordar momentos, conversaciones, miradas, besos, caricias; todos maravillosos, que me hicieron sentir más vivo de lo que nunca he estado.
Y siento una melancolía dulce, que me embriaga.

Quizás tengan que investigar en el campo de la neurocirugía la posibilidad de crear un cerebro con trocitos de personas, como un moderno Frankenstein a base de conecciones neuronales. O quizás, como en esas papeletas de "Rasca y gana", tenga que seguir jugando, hasta encontrar una buena recopilación de todas esas cabezas.

sábado, 18 de agosto de 2007

Principio de conservación

Según la Termodinámica, la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Pues si pensamos en la energía que solemos emplear por la ilusión, entonces tendremos que buscar otra cosa en la que ilusionarnos, pues destruirla va a ser un poco difícil (también Freud, si lo malinterpretamos, dijo algo parecido en eso de que el arte era una expresión de la sexualidad reprimida, como una forma de emplear una energía en otra cosa vaya).

La verdad que ahora que lo pienso siempre que tenía ilusión por alguien,cuando ha desaparecido, la he acabado volcando en mí mismo. Mediante pequeños detalles hacia mi persona, disfrutando de una película o de un libro, olgazaneando más,...

Aunque esta vez creo haber utilizado una ilusión ficticia. Era como si supiera que la ilusión en mí es mucho más importante, pues la otra persona acaba por no verla o acaba por no agradecerla. Ahora creo que estoy empezando a rodar por el terreno (típico) de la autocompasión: no soy capaz de amar, ni ilusionarme (aquí me reafirmo en la realidad indudable de mi condición de matemático), nadie me va a querer nunca, me estoy volviendo un ser solitario,...
(llegados a este punto agradecería que se escribieran en los comentarios frases de esta ralea).

Creo que estoy llegando al punto de la ironía, pues ni se acaba el fin del mundo por el final de una ¿relación? (en la tercera acepción de la rae, que no en la cuarta -mirar al final del blog para verlas) ni voy a dejar de quererme una pizca menos de lo que me quiero (creo que habrá personas malignas que podrían pensar que ya me quiero demasiado).

Pues nada, a transformar ilusiones, ¿no?

Termino con una declaración de principios que canta Shirley Bassey:

This is my life
And I don't give a damn for lost emotions
I've such a lot of love I've got to give
Let me live
Let me live




Relación. (copiado www.rae.es)

(Del lat. relatĭo, -ōnis).


1. f. Exposición que se hace de un hecho.

2. f. Conexión, correspondencia de algo con otra cosa.

3. f. Conexión, correspondencia, trato, comunicación de alguien con otra persona. U. m. en pl. Relaciones de parentesco, de amistad, amorosas, comerciales

4. f. Trato de carácter amoroso. U. m. en pl. Tienen relaciones desde hace tiempo

5. f. Lista de nombres o elementos de cualquier clase.

6. f. Informe que generalmente se hace por escrito, y se presenta ante una autoridad.

7. f. En el poema dramático, trozo largo que dice un personaje, ya para contar o narrar algo, ya con cualquier otro fin.

8. f. Gram. Conexión o enlace entre dos términos de una misma oración; p. ej., en la frase amor de madre hay una relación gramatical cuyos dos términos son las voces amor y madre.

9. f. Mat. Resultado de comparar dos cantidades expresadas en números.

10. f. Arg. y Ur. En diversos bailes tradicionales, copla que se dicen los integrantes de las parejas.

11. f. pl. Conocidos o amigos influyentes. Sin relaciones no se puede triunfar en esa profesión

lunes, 13 de agosto de 2007

Un lunes cualquiera

Todavía no entiendo porqué se considera al lunes un día más de la semana, me gustaría que alguien me lo explicara. Primero podemos partir de la base que es el primero laborable de la semana para la mayoría de los mortales, que no es poco. En segundo lugar está que seguramente tienes el horario ya cambiado por el fin de semana, si a eso no se junta que has dormido menos horas de las normales, que es lo que suele pasarme a mí. Y ya, para colmo, si tienes algo rondándote la cabeza, se te acaba juntando to', como diría mi madre.
La verdad que eso es lo que menos me gusta de los lunes, que son el día menos racional de la semana, estás más sensible, más deprimío, más gilipollas, vaya. Si tienes algo rayante en la cabeza, es el mejor día para arrancártela y pasar a otra cosa.
Y es que las cosas que te son racionales un lunes por la mañana las irracionalizas, haces una bola de nieve con ellas y las tiras montaña abajo.
Ahora no sé si seguir escribiendo, hablar todo esto con quien tuviera que hablarlo o quedarme con la canción del día:

Today is the last day that i'm using words
They've gone out, lost their meaning
Don't function anymore

Let's, let's, let's get unconscious honey
Let's get unconscious honey

Today is the last day that i'm using words
They've gone out, lost their meaning
Don't function anymore

Traveling, leaving logic and reason
Traveling, to the arms of unconsciousness

Let's get unconscious honey
Let's get unconscious

Words are useless, especically sentences
They don't stand for anything
How could they explain how i feel

Traveling, traveling, i'm traveling
Traveling, traveling, leaving logic and reason
Traveling, traveling, i'm gonna relax
Traveling, traveling, in the arms of unconsciousness

And inside we're all still wet
Longing and yearning
How can i explain how i feel?

And all that you've ever learned
Try to forget
I'll never explain again

Se llama Bedtime Story, de Madonna.

Ya veré si le hago caso o no.